En los cuartos de final de Copa en Escocia, Celtic eliminó a Rangers por penales en Ibrox Park, provocando que hinchas visitantes invadieran el campo en festejo, pese a que hacía 10 años no ocupaban toda la popular de 7.500 lugares.
Los ultras locales de Rangers, con caras tapadas, intentaron confrontarlos, sobrepasando a la seguridad. Se agarraron de las manos para dividirse, pero los visitantes retrocedieron evitando mayor violencia.
El clásico de 1888 tiene rivalidades ancestrales religiosas (católicos vs protestantes) y políticas, generando una atmósfera tensa, aunque por suerte no pasó a mayores.