Hezbollah lanzó misiles contra Israel, activando sirenas en Tel Aviv y otras ciudades, con explosiones de interceptación audibles hasta en Jerusalén.
El 36% de la población israelí no tiene refugio cercano, por lo que muchas familias con bebés o adultos mayores se mudan a estaciones de tren o subte para protegerse.
Las calles de Jerusalén están desiertas ante amenazas de nuevos bombardeos, y se reportó que el hijo del ministro de Finanzas de Israel resultó gravemente herido en ataques recientes.
Las autoridades recomiendan evitar transitar por las calles debido a la falta de búnkeres cercanos para gran parte de la población.