Nelson Castro transmitió en vivo desde el refugio de un hotel en Tel Aviv tras el sonido de sirenas antiaéreas por un posible misil iraní, donde unas 60 personas esperaban con calma, muchas en pantuflas y frazadas porque eran las 00:20 hora local.
La gente se comunicaba con familiares con dificultad de señal, y una vez cesada la alarma, Castro mostró el interior del refugio: un garage acondicionado con sillas, bidones de agua, ventilación, una cunita para bebés y una sola salida. Explicó que la noche anterior hubo siete ataques directos de Irán a Tel Aviv, diferenciándolos de los misiles regionales de Hezbollah.
Junto a su equipo, incluyendo a Marina Artusa de Clarín, recorrió el lugar sensible para los presentes, destacando que eran los únicos periodistas transmitiendo en vivo desde allí. Pasaron unos 15-20 minutos en el refugio antes de subir por ascensor a su piso, cortándose la señal.
En el estudio, el conductor elogió la cobertura profunda y sentida de Castro sobre la guerra en Medio Oriente.