La banda de estafadoras romaníes, identificadas como Mirta Noemí Mitrovich, Nancy Marina Jovanovich y María Silvia Mitrovich, continúa bajo escrutinio por robar 14 millones de pesos a la peluquera Merlin Díaz prometiendo limpiar energéticamente los billetes en su local del Gran Buenos Aires, lo que la llevó a una depresión profunda y a intentar suicidarse ingiriendo ácido. Videos y chats confirman la entrega del dinero en un bolso, mientras el remisero vinculado negó conocerlas en vivo.
Aparecen nuevas víctimas, como la propietaria de un lavadero que perdió 5 mil dólares apenas 48 horas después con el mismo modus operandi de limpieza de billetes. La comunidad gitana se especializa en este tipo de ritos falsos, ignorando pesos, dólares o cualquier moneda, y buscan víctimas vulnerables explotando problemas familiares, económicos o emocionales para ganar confianza.
El marido de Merlin, Celestino, reveló que ignoraba por completo el ritual: ella le pidió que se ausentara dos horas del local, le ocultó todo hasta después de la estafa y luego le pidió disculpas por mensaje y llamada. Testigos ubican a las estafadoras en Plaza Serrano tirando cartas los fines de semana, en Calzada pungueando, y viviendo en Devoto o Monte Castro, con una de ellas bajo arresto domiciliario previo.
La policía allanó la casa de las gitanas, donde la rubia las recibió y defendió los billetes como 'limpios energéticamente', alegando que Merlin no pudo devolverlos por su decisión suicida pero los entregaría con agrado. El panel cuestiona si hay defensa posible, ridiculizando la creencia en 'mala vibra' de billetes y exigiendo justicia dura contra estas 'mugres' y 'ratas', mientras debaten si el tiempo de 'limpieza' (14 mil billetes) prueba la estafa.
Panelistas como Guido enfrentan acusaciones de simpatía por el mundo esotérico, pero niegan conocerlas; el tono es de repudio total, llamándolas delincuentes profesionales sin filtros ni buena fe.