Martín Murano, hijo de la envenenadora Gilda Murano, profundizó en las revelaciones sobre la falta total de afecto materno de su madre, quien lo crió mediante una empleada llamada Ignacia, a quien él consideraba su verdadera mamá. Murano relató que Gilda estafaba a amigas y amantes, haciéndose pasar por madre soltera para obtener dinero, y que varias murieron envenenadas, más de las tres por las que fue condenada en 1979. Además, confirmó que ella intentó envenenarlo con cianuro cuando tenía 10 años.
En la entrevista, mostraron un clip antiguo de Gilda Murano en "La noche con Moria" de 1999, donde ella negaba vehementemente los crímenes, culpaba a un empresario y un político de meterla presa, y afirmaba que nunca sirvió té en su casa. Gilda mencionó que estuvo casi tres años presa y que "partieron" unas veinte personas, aunque luego achicaron el número. Insistía en su inocencia y decía que la familia negaba que matara a alguien.
Murano desmintió mitos como que Gilda leía a Agatha Christie o pertenecía a la alta sociedad, y reveló que ella le hizo creer que el sindicalista Lorenzo Miguel era su padre biológico para estafarlo, culpa que ella le echaba por sus crímenes. A través de Luis Ventura, descubrió la verdad. También contó anécdotas emotivas sobre Ignacia, quien lo cuidó hasta su muerte, preguntándole si tenía fiebre en sus últimos momentos pese a su deterioro.
El hijo no perdona a Gilda, comparándola con criminales como Carl Robledo Puch, y negó cualquier gesto amoroso de ella. Subastó el juego de té relacionado con los crímenes y donó los fondos a un refugio animal. Compartió anécdotas de su trabajo como doble de riesgo en Canal 9, donde incluso protegió a Moria de un caballo. Promocionaron el documental de Netflix que revela el contenido real del sobre lacrado que Gilda mostraba en entrevistas.