Fernando Wilson, analista internacional, explicó que el nombramiento de Mostafa Khamenei confirma el poder de la Guardia Revolucionaria sobre la cúpula religiosa en Irán, destacando su rol en represiones como las de 2009 y tras la muerte de Mahsa Amini.
La sucesión prioriza la red de poder construida por Ali Khamenei durante 40 años ante ataques recientes de Estados Unidos e Israel, evitando disputas internas en medio de pérdidas por bombardeos.
La Asamblea de Expertos, con unos 88 miembros, elige por influencia y prestigio más que por votos puros, seleccionando a Mostafa pese a no ser clérigo de primera línea, sino ejecutor de su padre en seminarios de Qom y grupos como Basij.
Ante amenazas de Israel y penetración de inteligencia, el nuevo líder enfrenta desafíos para esconderse y controlar paramilitares golpeados duramente.