Cruzeiro se coronó campeón del Mineirao al vencer 1-0 a Atlético Mineiro en una final marcada por escándalos, peleas y expulsiones masivas en el estadio Mineirao.
El gol decisivo surgió de una jugada polémica bajo el arco, con rojas para varios jugadores, policía interviniendo y minigrescas extendiéndose por el campo, con patadas y empujones generalizados.
Eduardo Domínguez, técnico del Atlético Mineiro, no tuvo su mejor partido en la final. Tales incidentes son comunes en finales latinoamericanas, contrastando con el fútbol europeo.