Los cocineros de La cocina rebelde continuaron desarmando un tren de bife completo, separando la cejita de bife hasta la cuarta costilla para obtener el famoso ojo de bife policiado y el bife aguja, ideal para rossbif si se le saca el hueso. Advirtieron que algunas carnicerías venden cortes incompletos como hueico y destacaron la necesidad de cocción lenta para el rossbif por su grosor.
Explicaron los beneficios nutricionales de la carne, como la creatina natural presente en ella, que se cubre consumiendo dos churrasquitos al día y ayuda al metabolismo proteico, aumentando la masa muscular. Este compuesto es popular en suplementos para mujeres mayores de 40 años, pero está disponible naturalmente en los cortes premium.
Prepararon bifes de chorizo y ancho solo con sal fina, sin aceite, colocando la grasa hacia abajo en la plancha para evitar que se pegue. Recomendaron cortar la membrana para que no se encoja ni doble el bife durante la cocción, enfatizando que la grasa intramuscular aporta sabor y jugosidad.
Crearon una salsa criolla innovadora con pimientos de varios colores, cebollas, apio, sal, azúcar, vinagre de manzana, pimienta y frambuesas, que benefician el corazón, las arterias, la hipertensión y el colesterol alto. Bromearon sobre agregar frutas exóticas como kiwi y criticaron las criollas mediocres de parrillas ruteras.