La economía argentina creció 4,4% el año pasado pero destruyó empleo formal y empresas, una anomalía histórica según el sociólogo Daniel Stengart, quien destaca que el cordón entre crecimiento y empleo de calidad se cortó bajo el gobierno de Javier Milei.
Sectores como petróleo, minería, finanzas y agro traccionan el PBI pero generan poco empleo formal; industria y construcción, con alto impacto multiplicador, explican más de la mitad de la pérdida de puestos, agravada por cierre de fábricas como FATE y caída en cadena de valor.
Incluso petróleo y minería perdieron 8.000 empleos formales pese a expansión, por drenaje en zonas maduras como Comodoro Rivadavia que no compensa Vaca Muerta, y minería ligada a construcción planchada pese a litio; en contraste, gobiernos de Alberto Fernández y Mauricio Macri crearon empleo formal con crecimiento.
El desempleo subió levemente de 5,5% a 6,5%, bajo históricamente, pero el mercado laboral se precariza con auge de cuentapropistas e informales, rompiendo patrones de 30 años.