La comunidad indígena nivaklé de Ligaflé, en San José de Formosa, enfrenta graves problemas de falta de agua y tierras insuficientes para sus 95 habitantes y 18 familias. Teresita Urquiza, abuela de la familia, explica que cuentan solo con 20 hectáreas y necesitan más para cultivar chacras, criar chivos y evitar la escasez de leña. La cisterna para hacer ladrillos y adobe se secó hace tres meses por la sequía, paralizando el trabajo de los jóvenes.
Romina, de 17 años e hija de Teresita, está en quinto año de secundaria y sueña con estudiar enfermería en la capital para ayudar a las personas, aunque implica irse sola como su hermano Ramiro, de 19 años, quien se alistó en el Ejército en Buenos Aires hace dos años y no regresa. La familia, sin padre, insiste en la importancia de que los hijos estudien y trabajen pese a las dificultades.
Expertos destacan que Formosa es un 'exportador de jóvenes', especialmente indígenas, por la falta de becas, acompañamiento y programas que retengan talento. Sin inversión en diálogo intercultural y herramientas nuevas, los jóvenes se van, dejando la provincia sin futuro. La comunidad rechaza ser confundida con paraguayos y afirma su identidad argentina, conservando su idioma nivaklé entre ellos, aunque hay mezcla con criollos en la escuela, donde antes sufrían discriminación.
En la huerta familiar se secan melones, sandías y pepinos por falta de agua, pese al esfuerzo diario de regar. Los 80 chivos pastan lejos buscando alimento, y subrayan la necesidad urgente de una perforación para agua y más tierras para los nietos crecientes.