La comunidad indígena nivaklé de Ligaflé, en San José de Formosa, enfrenta graves problemas de falta de agua y tierras insuficientes para sus 95 habitantes y 18 familias. Teresita Urquiza explica que cuentan solo con 20 hectáreas, insuficientes para cultivar chacras, criar chivos y obtener leña. La cisterna para hacer ladrillos y adobe se secó hace tres meses por la sequía, paralizando el trabajo de los jóvenes como Miliciar Simón, hermano de Romina.
Los jóvenes enfrentan discriminación pasada en la escuela, donde eran llamados 'muertos de hambre' y 'sucios' por hablar su idioma. Hoy la escuela no es intercultural y una alumna nivaklé expresa temor a no aprobar materias, pero viene bien en el año. Sueña con asegurar comida, agua y un mejor futuro para su mamá y familia.
El periodista destaca la esperanza en los jóvenes indígenas y su creciente actorazgo político, consultados en decisiones y presentes en el mapa social, lejos de ser 'NN'. Reconoce avances en diálogo entre sociedades pese a resistencias, y se compromete con su lucha por derechos.
La comunidad afirma que nunca abandonará la pelea hasta que la provincia de Formosa reconozca sus demandas. Recuerdan que los antiguos vivían sanos del bañado, comiendo pescado, pájaros, huevos de chajá, suri y ñandú, sin enfermedades ni ropa moderna.