Una bomba de racimos iraní mató a dos trabajadores chinos e hirió a seis graves en las afueras de Tel Aviv esta mañana, en un sitio de construcción vallado por restos explosivos.
Soldados expertos en explosivos del ejército israelí recorren el área para remover o detonar las pelotitas de las bombas de racimo, prohibidas por convenios de Ginebra, que pueden explotar hasta una semana después. El impacto desplazó vigas, paletas de acero y rompió vidrios en construcciones cercanas por la onda expansiva.
Nelson Canfrola reporta en vivo como único medio latinoamericano presente, junto a prensa israelí. La ciudad busca normalidad pero con refugios listos; se cerraron clases presenciales por virtuales y muchos padres hacen home office para cuidar niños, ya que no todas las escuelas tienen refugios adecuados.
El ataque apuntó a objetivo civil, a diferencia de strikes israelíes-estadounidenses sobre militares en Irán. El lugar se habilitó recién para prensa tras el cierre inicial.