Israel ataca Beirut y Teherán mientras Irán redobla ataques a refinerías en Bahréin, Qatar y Arabia Saudita, expandiendo el caos regional a global con el Estrecho de Hormuz cerrado y misiles en Tel Aviv que mataron a uno y heridos. El precio del petróleo subió a un pico de 119 dólares el barril, el más alto en tres años y medio.
Irán busca prolongar la guerra para perjudicar a Trump, atacando objetivos petroleros pese a promesas contrarias, mientras Europa moviliza buques como el Charles de Gaulle y Francia defiende la seguridad europea desde Chipre junto a Grecia. Turquía denunció ataques y la OTAN enfrenta ambigüedad.
El impacto económico llega a Argentina: la nafta super ya subió más del 3% en la última semana por micropricing, afectando combustibles, logística, deliveries e inflación en marzo. Comparado con la invasión rusa a Ucrania, los precios superan picos previos ajustados.
El mercado teme prolongación del conflicto que frena producción petrolera en la región, impactando la economía real más allá de finanzas, con G7 considerando liberar reservas.