Los titanosaurios patagónicos, como el Argentinosaurus descubierto en Neuquén y el Puertasaurus en Santa Cruz, alcanzaron dimensiones descomunales de hasta 35 metros de longitud y pesos cercanos a las 100 toneladas, superando ampliamente a especies como Laplatasaurus o Neuquensaurus.
Restos abundantes de estos gigantes herbívoros se encontraron en toda la Patagonia, incluyendo fémures enormes cerca de Ingeniero Jacobacci en Río Negro, lo que confirma que manadas enteras poblaban la región durante los últimos 30 o 40 millones de años del Cretácico, siendo ecológicamente exitosos como los guanacos actuales pero a escala colosal.
Los parientes vivos más próximos de los dinosaurios son las aves, no los cocodrilos; estudiar ñandúes permite reconstruir movimientos de patas, garras de velociraptor, funcionamiento del corazón, pulmones y crecimiento óseo mediante análisis histológicos, extrapolables a dinosaurios extintos.
Comparando aves y cocodrilos se enmarca mejor su evolución. Los paleontólogos destacan que el 99,9% de especies han desaparecido, con cinco extinciones masivas normales en la historia geológica, la más famosa la que acabó con los dinosaurios.