Sebastián Simonet, hermano de la familia de handbolistas argentinos, relató su extensa carrera en clubes extranjeros como León, Ibrí y Torrevieja, donde permaneció varios años en cada uno, siempre jugando con el corazón y esforzándose por el equipo dentro y fuera de la cancha, organizando cenas y charlas para mantener el grupo unido.
Actualmente, Sebastián trabaja en la empresa familiar de adhesivos y cementos de contacto fundada por su abuelo hace 70 años, junto a su padre Luis Simonet, adaptándose rápidamente pese a la pandemia y aportando ideas nuevas para continuar el negocio que los sustentó en la infancia. Destacó la dinámica inquieta de la familia, con Diego como el más activo, y bromeó sobre no ser el preferido de sus padres.
La familia Simonet, oriunda de Villa Ballester, creció en un ambiente competitivo fomentado por padres deportistas, y ahora los nietos muestran talento para el handball, con un bebé zurdo rubio de ojos celestes ya fichado informalmente. Sebastián enfatizó la importancia de que sus hijas vivan la vida del club y el vestuario, como él lo hizo de chico.
En la charla, el conductor leyó elogios hacia Sebastián como un "león honesto con fuego sagrado", y pasaron a debatir sobre la implicancia política de deportistas como Leonel Maciel, a quien Sebastián defendió por vivir sus valores con pasión, argumentando que cada uno debe expresar sus creencias siendo ejemplo en la cancha.