Santiago Montague, periodista argentino en Beirut, describe la movilización de miles de tropas israelíes en la frontera con Líbano, preparadas para posibles operaciones terrestres. Relata combates diarios entre Hezbolá y el ejército israelí, con bombardeos audibles en ciudades como Tiro, a pocos kilómetros de la frontera.
Montague informa sobre el ataque nocturno al Hotel Ramada Plaza en su zona, dirigido a un comandante de la Guardia Revolucionaria de Irán. Detalla la devastación en sitios bombardeados, con edificios derrumbados, y cifras oficiales del Ministerio de Salud libanés: 400 muertos, incluidos 83 niños, 1.500 heridos y 450.000 desplazados.
En Líbano no hay sistema de alarmas como en Israel; usan grupos de WhatsApp y mapas de evacuación que generan guerra psicológica, con éxodos masivos y trauma constante. Faltan refugios antibombas, solo hay centros improvisados como escuelas, estadios y teatros para recibir desplazados, con comederos populares del gobierno en un país empobrecido por inflación.
Beirut, con la mitad de la población libanesa (3 millones de 6), acoge a los desplazados del sur amenazado. La vida sigue relativamente normal pese a la crisis social y violencia, aunque Montague debe interrumpir la nota porque le piden desalojar la zona.