Los bombardeos israelíes desplazaron a al menos 517.000 personas en Líbano, en respuesta a ataques de Hezbollah, el grupo proiraní considerado terrorista. De ellas, 117.000 están en centros de acogida y el resto con familiares o en refugios informales, según la ministra de Asuntos Sociales Hanem Sayed. Más de 60 murieron en los ataques que comenzaron el lunes.
Conductores reportan en vivo desde Beirut una ciudad calmada este domingo, contrastando con imágenes semanales de misiles iluminando el cielo desde bases de Israel y Estados Unidos. Los ataques buscan debilitar a Hezbollah, financiado históricamente por el líder supremo iraní Ali Khamenei y aliado de Hamas y la Guardia Revolucionaria.
Israel advirtió evacuaciones en el sur libanés, donde Hezbollah opera pese a debilitarse por la guerra en Gaza. La sociedad civil sufre las consecuencias, con más de 350.000 desplazados y muertes civiles, mientras Hezbollah responde a la eliminación del líder iraní.
El panel destaca que los objetivos son posiciones de Hezbollah, pero impactan a civiles inocentes en medio de la escalada regional involucrando a Irán.