Ronald Reagan, presidente de Estados Unidos desde 1981, califica a la Unión Soviética como el imperio del mal que debe destruirse, aprovechando que la intervención soviética en Etiopía absorbe recursos de Moscú desde hace dos años.
Reagan inicia una nueva fase de la carrera armamentista con la Iniciativa de Defensa Estratégica, un programa para defender a Estados Unidos de misiles soviéticos, y centra la política exterior en África: recibe a Jonas Savimbi, líder rebelde de UNITA en Angola, promete apoyo contra el gobierno socialista, y reconsidera lazos con Sudáfrica del apartheid ante disturbios en townships y presión de organizaciones negras estadounidenses.
Políticos occidentales contactan secretamente al Congreso Nacional Africano (ANC), que muestra disposición a compromisos pese a apoyo soviético previo; en Etiopía, la colectivización de Mengistu Haile Mariam causa hambruna con 1,2 millones de muertos; Mikhail Gorbachev inicia retirada soviética de África priorizando relaciones con Occidente.
Con la caída del Muro de Berlín y fin de la URSS, alianzas se derrumban: EE.UU. abandona a Mobutu en Zaire y Savimbi en Angola; Mengistu concede reformas económicas pero pierde Eritrea en 1993; Nelson Mandela sale de prisión y preside Sudáfrica en 1994; reportero Ryszard Kapuściński resume la Guerra Fría en África como cruel e hipócrita, permitiendo al continente tomar su destino post-Guerra Fría.
En 2002, la Unión Africana reemplaza a la Organización de la Unidad Africana para cooperación y protección contra ambiciones externas de EE.UU., Europa, Rusia y China; en 2023, su presidente Moussa Faki Mahamat advierte contra nuevo imperialismo para evitar repetir la historia.