Noelia contó que su infancia estuvo marcada por orgullo, mentiras y violencia, creciendo con siete hermanos mientras su mamá la corregía con golpes porque debía ayudar en casa limpiando y cocinando.
En un episodio extremo, agarró un cuchillo con deseos suicidas durante una discusión con su madre, pero no llegó a consumarlo.
A los 15 años comenzó a noviar con su actual esposo; a los 18 tuvieron una hija, pero él no cambió, alcoholizándose los fines de semana y mintiéndole.
A pesar de casarse y tener otro hijo, la situación empeoró: Noelia empezó a usar violencia contra él, golpeándolo con objetos, y a salir a boliches.