La Conferencia de Bandung en 1955 reunió a 29 líderes de África y Asia en Indonesia, marcando el debut del "tercer mundo" en la escena internacional post-Segunda Guerra Mundial, con llamados a rebeliones anticoloniales mientras Europa abandonaba sus colonias.
En marzo de 1957, Ghana declara su independencia de Gran Bretaña, renombrando la antigua Costa de Oro, con el economista Kwame Nkrumah como figura central y nuevo presidente, quien impulsa la modernización pese a la pobreza heredada de un siglo de dominación colonial por potencias como Gran Bretaña, Francia y Bélgica.
En los años 1950, Ghana y otros países de Bandung carecen de recursos para cumplir compromisos de cooperación, recurriendo a las superpotencias de la Guerra Fría: Estados Unidos promete libertad y prosperidad, mientras la Unión Soviética ofrece igualdad y planificación central. Nkrumah, tras estudiar en EE.UU., busca ayuda para la represa en el río Volta, firmada con el presidente Dwight D. Eisenhower, quien ve a África como mercados, materias primas y aliados contra Moscú.
Simultáneamente, Nikita Khrushchev en el Kremlin activa KGB y GRU para África, y Nkrumah solicita ayuda soviética para una planta hidroeléctrica, atraído por el modelo colectivista, declarando el capitalismo complejo para naciones nuevas y apostando por una sociedad socialista sin alinearse totalmente, manteniendo lazos con China y Gran Bretaña.
Esta no alineación inspira a otros como en el Congo, independiente en 30 junio 1960 de Bélgica, con Patrice Lumumba como primer ministro. Crisis estalla con rebelión militar, secesión de Katanga (rica en uranio usado en bombas de Hiroshima y Nagasaki), intervención belga de 10.000 soldados, pedido de Lumumba a ONU y URSS, con cascos azules rechazando fuerza contra secesionistas de Moïse Chombé.