Nelson Castro reporta en vivo desde el centro de Tel Aviv, donde esquirlas de un misil iraní causaron dos heridos, uno de gravedad, frente a su hotel. Obreros municipales, policía y vecinos limpian rápidamente escombros de un impacto que dejó un gran agujero en la vereda, ventanas voladas, cables cortados y falta de luz en la zona.
Castro muestra en detalle el cráter profundo con ayuda de su equipo, Diego Paironi, destacando la potencia del fragmento y el riesgo para peatones. Vecinos filman el daño con celulares, mientras inspectores evaluarán edificios con rajaduras en balcones, mampostería caída y vibraciones que afectaron pisos superiores.
A una cuadra del impacto, en zona de hoteles y playa, la vida transcurre con normalidad tensa pese al cierre policial. Castro enfatiza la rapidez en la limpieza para restaurar la rutina, aunque alerta sobre una noche dura esperada con más ataques, como la anterior que impidió dormir hasta las 4 o 5 de la mañana.
Matías Aserrán, su fixer, relata el miedo real pese a la aparente normalidad: las noches no son noches por alarmas y esquirlas impredecibles. Esto suma a ataques en Jerusalén y otros puntos, en un contexto de represalias iraníes más puntuales y descontroladas que la primera oleada.