Navila llevó al Banco de Joyas un anillito de su abuelo, una esclavita rota y aros criollitos grandes de oro 18 quilates para venderlos.
El tasador aceptó todo aunque estuviera roto o faltaran piedras, pesó las piezas y tasó el lote completo en 400.000 pesos en efectivo al momento.
Navila confirmó la venta y pidió acompañamiento de seguridad para salir con el dinero. El tasador elogió su nombre árabe y llamó para traer el efectivo rápidamente.