Nahuel Gallo, el gendarme argentino liberado de una cárcel venezolana, llegó a Ezeiza y abrazó emotivamente a su esposa María Alexandra Gómez y a su hijo Víctor de 3 años tras 448 días de cautiverio. Visiblemente delgado por la huelga de hambre reciente, fue recibido por autoridades como la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, la senadora Patricia Bullrich y Elisa Trota del Foro Argentino por la Defensa de la Democracia. El traslado se realizó en un avión de la AFA facilitado por Claudio Tapia.
Gallo tuvo una sola comunicación con su familia durante todo el encierro, cuando llamó a su esposa en pleno estudio de radio para decirle que estaba fuerte. Ahora enfrenta revisiones médicas y podría visitar el edificio Sentinela o Casa Rosada. La familia celebra el reencuentro mientras piden la pronta liberación de otros detenidos.
En tanto, la hermana Vanessa Giuliani reveló las duras condiciones de su hermano Germán, aún preso en la cárcel de máxima seguridad Yare desde diciembre. Pasó siete meses en un centro sin patio ni sol, con ventana cegada con cemento, y sufrió torturas como ataduras con precintos y golpizas en la espalda para firmar declaraciones forzadas.
Giuliani minimiza su situación en mensajes para no angustiar a la familia y envió palabras de fuerza vía dos presos liberados ayer. Los panelistas exigen la liberación urgente de todos los presos políticos venezolanos, muchos en huelga de hambre sin derechos básicos.