Desde la Revolución Iraní de 1979, las monarquías del Golfo nunca se enfrentaron directamente a Irán por vulnerabilidad territorial, superioridad militar iraní con más de 500.000 reservas y Guardia Revolucionaria, dependencia del crudo y el Estrecho de Hormuz.
Un ataque directo generaría crisis energética global ya que la región produce el 30% del crudo mundial y pasa el 20% por Hormuz, afectando también el turismo diversificado en Emiratos Árabes y Arabia Saudita.
Expertos como Sofía destacan que pese a superioridad tecnológica de monarquías, evitan confrontación por asimetría humana y territorial, aunque hay ataques a puertos y aeropuertos.
Donald Trump aseguró que el próximo líder iraní no duraría en su vida.