El mileísmo convenció a una parte de la sociedad de que recibir aguinaldo y vacaciones pagas es un privilegio de vagos, mientras los trabajadores independientes como repartidores de pizza apoyan ese discurso pese a laburar 12 horas diarias.
Panelistas explican que muchos votaron a Milei y aún creen en el "sacrificio" necesario para salir de 70 años de kirchnerismo, aunque la economía desastrosa reduce pedidos en apps y tarifas, afectando a todos por igual.
Advierten que falta una narrativa opositora fuerte como la "casta" de Milei para explicar que la macroeconomía favorece a unos pocos mientras el grueso de la población sufre, y el discurso libertario se agota aunque persiste el apoyo irracional.
Majul, en entrevista reciente, criticó números de Milei que no cierran y lo sopapeó por explicaciones berretas, mostrando fisuras incluso en periodistas afines.