Javier Milei proyectó un crecimiento económico del 8% anual si su gobierno continúa, basado en la colocación de deuda hasta 2027 a un riesgo país de 220 puntos básicos, lo que duplicaría el PBI en ocho años, en contraste con tasas del 4% o 5% para gobiernos posteriores que implicarían 14 años, y el histórico 1% desde inicios del siglo XXI que requeriría 23 años.
El presidente resaltó que la economía creció un 6,6% interanual en diciembre de 2024 respecto a 2023 y un 3,5% en diciembre de 2025 respecto a 2024, acumulando un 10,5% pese al arrastre negativo heredado del 3,5%, y bajó la pobreza en más de 27 puntos porcentuales, sacando a más de 12 millones de personas de esa condición.
Además, Argentina avanzó 40 puestos en el ranking de libertad económica, pasando del lugar 146, y Milei atribuyó la reciente aceleración inflacionaria a un golpe especulativo brutal de 41 mil millones de dólares equivalente al 50% de la M2, impulsado por actitudes golpistas de gobernadores kirchneristas, medios y empresarios que buscan deprimir el peso para bajar salarios.
Ante el cuestionamiento por el cierre de FATE y la pérdida de 920 empleos, Milei acusó al empresario Javier Madanes Quintanilla de extorsionador por la práctica tradicional de amenazar gobiernos con despidos si no recibía protecciones arancelarias para FATE y LUAR, afirmando que los hechos lo denuncian.
Milei defendió la apertura económica por priorizar la moral sobre el utilitarismo, alineando libertad, no agresión y derecho a propiedad; eliminó barreras que cuadruplicaban precios de neumáticos, liberando recursos para empleos más productivos con salarios altos, mayor poder adquisitivo y evitando corrupción en negociaciones subrepticias con políticos.