Javier Milei desmintió categóricamente los rumores de que busca reformar la Constitución para una reelección indefinida o eterna y tener poder omnímodo, calificándolo de falso y explicando su respeto absoluto por la institucionalidad y las reglas del juego.
Comparó su mandato a un partido de fútbol donde no se cambian reglas a mitad del primer tiempo, comprometiéndose a cumplir los cuatro años con opción a otros cuatro, y que la reelección surgiría naturalmente si hace las cosas bien. Apoyó cambios como boleta única y eliminar PASO por desgaste, pero no reforma constitucional.
Reveló sus planes post-2031 si reelecto: vivir en un campo con sus perros, leer, escribir y dar conferencias que hoy cobraría en 500 mil dólares por el mercado, sin jubilación de privilegio, priorizando hacer lo correcto durante su período.