El Coupé Ford 1939 de Juan Gálvez fue el auto legendario que lo acompañó en toda su carrera ganadora en el Turismo Carretera, comprado usado en 1947 y preparado meticulosamente en su taller con su socio Roberto y el mecánico Raúl Cotet. Juan manejaba con maestría en condiciones extremas como barro y altas temperaturas, con modificaciones limitadas para resistencia en carreras largas.
Gálvez ganó nueve títulos en doce años junto a su hermano, superando solo a Óscar en 1953-54 y Rolo de Alzaga en 1959. En el Gran Premio de 1956, astutamente usó un auto auxilio para cambiar a cubiertas pantaneras en el barro, ganando el campeonato ante la persecución furiosa de Óscar, quien lo vio como una ventaja injusta.
En 1963, ante su retiro inminente y la venta del Ford, Gálvez corrió su última carrera en Olavarría, donde un vuelco en una curva lo lanzó fuera del auto sin cinturón, causándole la muerte. El país se conmocionó, con un velatorio masivo en La Chacarita que superó a cualquier deportista.
Testigos lo describen como un piloto excelso, mecánico genial y hombre inagotable que evolucionaba constantemente, elogiado por Froilán González como superior incluso a Fangio. Su legado perdura en el Museo del TC y la ACTC, recordado como "el más grande".