Las fuerzas especiales israelíes devastaron un bastión de Hezbollah en Navishit, Líbano, dejando un enorme cráter en el centro del pueblo, edificios colapsados y un vehículo lanzado al segundo piso por la onda expansiva. La operación, que buscaba recuperar los restos del piloto Ron Arad desaparecido en 1986, causó destrucción generalizada y decenas de lugares similares quedaron destruidos.
El Ministerio de Salud libanés reportó 41 muertos, incluyendo tres soldados, y 40 heridos. Arad fue capturado por grupos chiítas durante la guerra civil libanesa y se le considera fallecido aunque sus restos no fueron recuperados. Mientras tanto, el ejército israelí bombardeó las afueras de Tiro tras advertir ataques contra infraestructuras de Hezbollah.
Cerca de 300 personas murieron esta semana en bombardeos israelíes en Líbano y más de 450.000 quedaron desplazadas, según autoridades libanesas. Hezbollah arrastró al país a la guerra contra Israel y Estados Unidos al lanzar un ataque que provocó una respuesta masiva israelí.