Israel bombardeó depósitos de petróleo en las afueras de Teherán, generando columnas de fuego y humo en la capital iraní, como parte de más de 3.400 ataques y 7.500 municiones en la primera semana de conflicto que inició con un golpe quirúrgico de Estados Unidos e Israel eliminando líderes del régimen, incluido el líder supremo.
Irán respondió con misiles a Tel Aviv y una embajada estadounidense en Irak, interceptados, y nuevas olas de misiles provocaron sirenas en Israel, mientras drones atacaron aeropuertos en Dubai y Kuwait, afectando tanques de combustible pese a promesas del presidente iraní de no atacar vecinos.
Arabia Saudita interceptó 15 drones y un misil balístico cerca de una base aérea, Qatar denunció 10 misiles y dos cruceros, evidenciando ataques descoordinados de Irán que complican el transporte en el Golfo Pérsico.
Israel mantiene defensas efectivas gracias a la distancia, intensificando ataques contra Hezbolá en Beirut para neutralizar lanzaderas, mientras la población israelí vive en alerta constante con apps para refugios.