El analista Juan Batalime explica en mano a mano que Irán aplica una estrategia de mosaico y la opción Sansón para sobrevivir al conflicto con Israel y Estados Unidos, sacrificando todo con el fin de crear caos y dañar la economía internacional, a pesar de la muerte de su líder supremo Kamenei.
Irán busca prolongar la guerra generando víctimas y disrupciones en puntos clave como el Estrecho de Ormuz, Mar Rojo y Canal de Suez, donde pasa el 34% del petróleo mundial y 30% del gas licuado. Aliados como los hutíes en Yemen atacan petroleros, mientras minas submarinas y misiles antibuques complican el comercio, aunque Estados Unidos diezmó la armada iraní y ofrece protección con convoys.
El precio del petróleo subió entre 20% y 30% esta semana, pero no supera los niveles de guerras pasadas gracias a la intervención de Estados Unidos para evitar disrupciones largas. China, principal comprador de petróleo en la región, queda afectada por el caos que Irán genera incluso contra sus socios como Arabia Saudita y Qatar.
La posverdad en redes complica la validación de información, con Irán expandiendo el conflicto más allá de Israel, involucrando a Turquía, OTAN, Chipre y Francia. Netanyahu y líderes de EEUU insisten en extender la guerra las semanas necesarias para degradar la industria nuclear y misiles iraníes, que también llegan a Ucrania para Rusia.