Irán nombró a Mojtaba Khamenei, hijo de Ali Khamenei, como nuevo líder supremo en medio de la intensificación de la guerra con Israel, que incluyó misiles lanzados sobre Teherán y cinco alarmas antiaéreas en Tel Aviv por ataques desde Líbano e Irán. La cifra oficial de muertos supera las 1.500 personas, con destrucción masiva y amenazas iraníes de bombardear instalaciones petroleras en la región.
El Reino Unido destruyó un dron iraní, mientras una bomba explotó en la embajada de Estados Unidos en Oslo, Noruega. Irán prometió atacar embajadas de Estados Unidos e Israel, y amenazó a Arabia Saudita, Kuwait, Dubai y Omán. En Estados Unidos, solo el 28% apoya la guerra, y Donald Trump enfrenta presiones para no involucrarse, aunque Javier Milei se reúne con él.
En Teherán se festejó el nombramiento con multitudes en el centro, pese a los ataques. Analistas advierten sobre el impacto en precios del petróleo, que podría elevar la nafta en Argentina si supera los 100 dólares por barril, y debaten una carrera nuclear en la región, con Israel reteniendo su arsenal.
Marcelo Montes, analista internacional, describió la guerra como potencialmente larga, similar a una Tercera Guerra Mundial en cuentagotas, y señaló que beneficia al mundo no occidental. Israel subestimó la respuesta iraní, y el nuevo líder es más extremista que su padre, manejando fondos para fines terroristas, rompiendo reglas contra el nepotismo en respuesta a operaciones de inteligencia de Estados Unidos e Israel.