Juan Manuel Fangio recibió apoyo masivo de Balcarce para comprar su primer auto de carrera, una Coupé Chevrolet negra modelo 1939, financiada por 240 personas que aportaron desde 500 pesos hasta 60 centavos, incluyendo un carpintero llamado Rocco que Fangio siempre recordó con gratitud.
Fangio eligió Chevrolet para diferenciarse de los rivales con Ford, convencido de que ganar con esa marca tendría mayor impacto, lo que inició la legendaria rivalidad Fangio-Gálvez, Chevrolet vs Ford, que dividió hinchadas, pueblos y amigos en galvistas y fangistas.
Tras vender el Chevrolet negro por deudas, adquirió uno verde y triunfó en el Gran Premio Internacional del Norte de 1940, cubriendo 10.000 km entre Buenos Aires y Lima a promedios impresionantes como 126 km/h en la primera etapa de 1.385 km, venciendo al campeón Oscar Gálvez y saliendo del anonimato como piloto de Turismo Carretera.
Las carreras eran extenuantes sin suspensiones ni comodidades, con pilotos reparando autos en ruta bajo condiciones extremas de polvo, barro y baches, priorizando confiabilidad en distancias inhumanas que Fangio dominó para consagrarse campeón.
Esta victoria marcó el inicio de su leyenda, por encima incluso de hazañas en Fórmula 1, forjada en caminos precarios donde la inconsciencia y el coraje definían a los héroes del automovilismo argentino.