Panelistas cuestionan la hipocresía de Europa al rechazar la intervención en la guerra contra Irán mientras envía portaaviones y aviones desde bases españolas. Argumentan que países como Francia despliegan el Charles de Gaulle en el Mediterráneo y España permite salidas desde Rota y Morón, similar a lo ocurrido en Irak con Aznar, pese a campañas de "no a la guerra" de líderes como Pedro Sánchez.
Destacan la falta de unidad estratégica en la Unión Europea, donde Francia, España y Alemania tienen posturas distintas por historia y política interna, pero coinciden en pedir desescalada y negociaciones sin intervenir directamente. Luisa defiende que estas acciones son defensivas y cumplen acuerdos bilaterales, no participación en la ofensiva de Israel y Estados Unidos.
Pilar critica los eufemismos europeos, afirmando que cualquier apoyo logístico implica estar en guerra, y que nadie quiere que sobreviva el régimen iraní pese a riesgos energéticos. Mencionan sondeos que muestran rechazo público a la guerra considerada ilegal, antipatía a Trump y ambigüedad con Netanyahu.
El debate deriva en ideología, con acusaciones mutuas: Europa prioriza seguridad nacional y estrecho de Ormuz sin atacar Irán, pero los paneles insisten en que movimientos militares equivalen a involucramiento pleno.