Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra cinco instalaciones petroleras en el sur de Teherán, constituyendo el primer ataque reportado contra la infraestructura petrolera de Irán. Las imágenes muestran incendios de gran magnitud tras los bombardeos, cerca del Estrecho de Ormuz por donde pasa el 20% del petróleo mundial, aunque la refinería clave no sufrió daños.
El presidente Donald Trump anticipó los ataques advirtiendo que Irán será golpeado fuertemente y que Washington ampliará objetivos por el mal comportamiento de Teherán. Por su parte, el presidente de Irán afirmó que su país no se rendirá ante Estados Unidos ni Israel, y que los enemigos no lograrán que el pueblo iraní se rinda.
La ofensiva comenzó el 28 de febrero. La Asamblea de Expertos de Irán designó un nuevo guía supremo tras el asesinato de Ali Khamenei, con incertidumbre sobre el nombre, aunque hay un candidato mayoritario. Embajadas de Estados Unidos están custodiadas ante amenazas, como una explosión cerca de la sede en Oslo, Noruega, que hizo temblar casas sin heridos reportados.
En Teherán, una densa lluvia negra y ácida cubre la ciudad por explosiones en la refinería de Sharán y depósitos petroleros, liberando tóxicos y contaminando el aire y el agua, complicando la supervivencia de los habitantes además de los bombardeos.