La clase media argentina sufre una destrucción total bajo el gobierno de Javier Milei, con 30.000 kioscos cerrados y pequeñas empresas en quiebra, mientras los pobres se adaptan con arroz y polenta.
El conductor criticó que Milei no ve este problema económico, similar a lo que le pasó a Mauricio Macri, y alertó que la gente ya se queja a mitad del camino de la recuperación. Enfatizó que nadie es indispensable y que el país no puede depender solo de Milei, promoviendo que cualquiera con ganas arme un partido político.
Revivió la pelea pautada entre Milei y Cristina Fernández de Kirchner, que saca a relucir nombres como Victoria Villarruel, Mauricio Macri y Carlos Menem, ahora recordado como estadista. Milei extermina al kirchnerismo en la batalla cultural, beneficiando a Cristina que se queda con La Cámpora y Axel Kicillof.
Denunció tensiones internas: Karina Milei enamorada de los Menem pese a la honestidad de Javier, Santiago Caputo siente traicionado y excluido, y advirtió contra dar demasiado poder que lleve a persecuciones como las de Cristina. Llamó a no admirar ciegamente a líderes y recordar que el poder es del pueblo, no de Perón ni conservadores.