China condena ataques de EE.UU. e Israel contra Irán pero depende del petróleo iraní que transita por el Estrecho de Hormuz. Beijing compra el 50% del crudo exportado por Teherán usando una flota fantasma de petroleros para evadir sanciones estadounidenses, recibiendo 1,5 millones de barriles diarios con descuentos del 6 al 10%. La Guardia Revolucionaria amenaza con bloquear el estrecho, por donde pasa el 20% del crudo mundial y el 40% de las importaciones chinas.
Expertos como Osvaldo Cortesi explican que China prioriza su suministro del Golfo Pérsico, incluyendo Arabia Saudita y Catar, mientras India, Corea del Sur y Japón también dependen de esa ruta. Rusia podría ganar como proveedor alternativo, pero no cubre la demanda total de China, que enfrenta debilidades en materias primas pese a su superávit comercial de 1,2 billones de dólares.
Xi Jinping enfrenta problemas internos, purga militar y radicaliza su poder, lo que complica su posición ante una posible guerra larga de Donald Trump. Beijing camina en una delgada línea: condena la guerra pero no puede perder su petróleo barato del Golfo.
El segmento de Así es Asia de France 24 cierra destacando la vulnerabilidad energética china con reservas flotantes de 40-45 millones de barriles como colchón temporal.