El programa Así es Asia de France 24 analiza las implicaciones del conflicto en Irán para China y Rusia, aliados clave, destacando el impacto en el suministro de petróleo a través del Estrecho de Hormuz. El profesor Osvaldo Cortesi explica que China, con una alianza sin límites con Rusia e Irán, enfrenta serios problemas por su dependencia de los países del Golfo como Arabia Saudita y Qatar.
China condenó los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán como violación del derecho internacional y pidió detener las operaciones militares para evitar la propagación de la guerra. Cortesi detalla cómo China impulsó la membresía de Irán en la Organización de Cooperación de Shanghái desde julio de 2023 y en los BRICS desde enero de 2024, ayudando a su reinserción diplomática tras el aislamiento occidental.
Sergey Lavrov, ministro ruso, rechazó los bombardeos y afirmó que no hay pruebas de que Irán desarrolle armas nucleares, respaldado por el OIEA y inteligencia estadounidense. Rusia depende de drones y misiles iraníes en Ucrania, pero no parece dispuesta a una guerra abierta con Estados Unidos más allá de la diplomacia.
China, principal afectada por cierres en el Estrecho de Hormuz por donde pasa el 20% del crudo mundial, compra el 90% del petróleo iraní usando una flota fantasma de petroleros que burlan sanciones estadounidenses. Refinerías en Shandong reciben 1,5 millones de barriles diarios de Irán, con descuentos del 6 al 10%, pero la Guardia Revolucionaria amenaza con bloquear el paso.
Cortesi advierte que una guerra prolongada perjudicaría las exportaciones chinas, que representan el 35% de las manufacturas mundiales, y no beneficiaría a Xi Jinping, quien enfrenta purgas internas en la Comisión Militar Central amid problemas de poder.