La avalancha de importaciones provoca suspensiones, despidos y cierres en la industria textil argentina, afectando a empresas como Mauro Sergio, Cocot, Dufur y fabricantes locales de Nike y Adidas. Un empresario reveló que achicó su plantilla de 355 a 135 trabajadores, menos de la mitad.
Panelistas denuncian un "industricidio planificado" con durísimas postales de fábricas en crisis, mientras algunos minimizan argumentando reacomodamiento y mayor competitividad en algunas empresas. Critican que la gente, al no sentirse segura en su trabajo, deja de consumir.
Se acusa al gobierno de Milei de permitir que la industria sea "llevada por arriba" como jugar a las bolitas en cancha de rugby.