Cerca de 300 argentinos están varados en Dubái debido al cierre de aeropuertos por la guerra en Medio Oriente. En Israel, los refugios subterráneos permiten a los vecinos resguardarse hasta dos horas durante alertas de misiles, equipados con colchones, frazadas, juegos para niños y Wi-Fi en algunos edificios. La puerta blindada se cierra automáticamente y solo se abre con la señal del Comando de Defensa Civil confirmando que la zona está segura.
Alejandra, una turista argentina, relató su experiencia desde Dubái donde llegó tras visitar Turquía. Explicó que aunque hay alertas por misiles interceptados cerca, la vida es normal, con actividades comerciales activas y excursiones realizadas como al desierto y Abu Dhabi. Solo una alerta ocurrió en la madrugada del 1, con un estruendo que los asustó.
Los vuelos se cancelan y reprograman constantemente, generando incertidumbre sobre el regreso. El grupo paga su hotel desde que empezó el conflicto y se reunió con el embajador argentino, quien prometió visitar el hotel para ayudar con la estadía, especialmente para quienes no pueden costearla. Mantienen comunicación constante con sus familias y piden apoyo para vuelos y alojamiento.
No hay pánico general, pero reconocen estar en medio de la guerra entre Irán, Israel y Hezbollah, con sistemas de defensa interceptando misiles.