La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) concretó la liberación de Nahuel Gallo, un gendarme argentino detenido 448 días en Venezuela por acusaciones falsas de espionaje y plan para asesinar a Delcy Rodríguez, en una gestión futbolera inédita que sorprendió incluso al gobierno de Javier Milei.
Gallo cruzaba la frontera con Colombia para ver a su pareja venezolana María Alexandra Gómez y su hijo cuando fue arrestado; el contexto incluye la ruptura diplomática iniciada por Milei, pionero en no reconocer las elecciones fraudulentas de Nicolás Maduro y en recibir a Edmundo González Urrutia como presidente electo en la Casa Rosada, lo que enfureció al chavismo y complicó los salvoconductos para argentinos varados.
Claudio "Chiqui" Tapia, pese a restricciones judiciales, coordinó con la Federación Venezolana de Fútbol, Conmebol y Alejandro Domínguez, mientras el gobierno observaba sin intervenir para priorizar la vida de Gallo; el analista venezolano Miguel Velarde resaltó lo sorpresivo y único de una organización no gubernamental liberando a un preso político chavista.
Delcy Rodríguez optó por canalizar el "logro" vía AFA, enfrentada al gobierno Milei, en un juego de poderes donde el fútbol empodera opositores; fotos de Gallo con camiseta argentina y mates en el vuelo enfatizan "viva la AFA", superando en timing a la recepción oficial de Patricia Bullrich y el canciller.
Velarde atribuye liberaciones a presión de Donald Trump desde el 3 de enero, con amnistía discrecional que desecha cargos pero deja riesgos; el régimen chavista guía acciones bajo influencia estadounidense, mientras Foro Penal y opositores como María Corina Machado y Bullrich presionaron desde el inicio.