Agustina Páez, abogada argentina de 29 años, sigue recluida en un departamento en Copacabana con tobillera electrónica tras un incidente racista el 14 de enero en el bar Barcín de Ipanema, Río de Janeiro. El enfrentamiento verbal por la cuenta derivó en gestos racistas que ella repitió en la calle, lo que provocó su detención provisional y posterior arresto domiciliario.
En audiencia de custodia, el juez impuso la tobillera, y aunque hubo un careo el 6 de enero que ordenó prisión preventiva, los abogados Ezequiel y Daniel Reutman lograron revocarla. La abogada argentina Carla Junqueira pide intervención del gobierno argentino para trasladar el proceso, pero Brasil se opone, comparando el racismo con homicidio desde la nueva ley de 2023.
Patricio de la Barra informó en vivo que Páez se presentó a declarar, muestra arrepentimiento por ignorar la gravedad del delito en Brasil —penas de 2 a 5 años— y recibe amenazas en redes. Ella alega que respondió a un gesto obsceno del empleado del bar, pero el juicio continúa sin detalles públicos de los abogados para protegerla.
La familia y abogados confirman que Páez está aterrada, sin haber pedido disculpas inmediatas, y enfrenta un proceso severo en un país donde el racismo se castiga duramente.