La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) gestionó la liberación de Nahuel Agustín Gallo tras 448 días preso en Venezuela, superando al gobierno nacional en la diplomacia futbolera con el régimen chavista. Gallo, pareja de María Alexandra Gómez, fue acusado falsamente de espionaje y atentado contra Delcy Rodríguez por Nicolás Maduro, en medio de la ruptura diplomática iniciada por Javier Milei al no reconocer las elecciones del 28 de julio.
Miguel Velarde, analista venezolano, destacó en el programa que esta gestión es inédita, ya que ninguna ONG o entidad ajena al régimen había liberado presos políticos públicamente. La AFA usó lazos con la Federación Venezolana de Fútbol, liderada por Jorge Jiménez Ochoa, y Conmebol de Alejandro Domínguez, para traerlo en avión con camiseta de la Selección argentina, publicando fotos antes que las autoridades como Patricia Bullrich.
El contexto incluye la llegada de Edmundo González Urrutia a Argentina recibido por Milei, lo que enfureció a Maduro, quien expulsó diplomáticos argentinos. Claudio Tapia, pese a problemas judiciales, impulsó el acuerdo, agradeciendo incluso a Delcy Rodríguez en redes, en un juego de poderes donde el fútbol cruza la política regional.
Velarde atribuye liberaciones recientes, incluyendo la de Gallo, a presiones de Donald Trump desde el 3 de enero, no a bondades del chavismo. Los liberados bajo ley de amnistía pierden tobilleras y cargos ficticios como terrorismo, aunque persiste la discrecionalidad del régimen con más de 600 presos políticos restantes. Foro Penal monitoreó el caso.