China enfrenta graves debilidades energéticas y en materias primas dependientes del Golfo Pérsico y América, pese a su superávit comercial de 1,2 billones de dólares, explicó el profesor Osvaldo Cortesi en Así es Asia de France 24.
El experto detalló que China depende del petróleo del Estrecho de Hormuz, donde transita el 40% de sus importaciones, incluyendo crudo iraní vía flota fantasma que burla sanciones estadounidenses con transbordos y reetiquetado. Beijing compra el 90% de las exportaciones petroleras de Teherán, equivalente a 1,5 millones de barriles diarios, pero la amenaza iraní de bloquear la ruta expone su vulnerabilidad, con reservas flotantes de 40-45 millones de barriles como colchón temporal.
Ante una posible guerra larga de Donald Trump, Xi Jinping no se beneficiaría debido a problemas internos: purga de la estructura militar, reduciendo la comisión militar a él y un general, señal de radicalización totalitaria o pérdida de poder. China mantiene alianzas con Rusia e Irán, pero necesita suministros del Golfo y vegetales de Brasil, Argentina y Estados Unidos.
China y Rusia condenan los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán sin acciones concretas, caminando sobre una delgada línea para no cortar su petróleo barato.