Los vecinos desalojados por el derrumbe en Parque Patricio continúan ingresando de forma controlada a la torre afectada para rescatar pertenencias esenciales, custodiados por más de 100 policías y bomberos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Solo una persona por departamento puede entrar por 5 a 10 minutos con una valija de hasta 20 kilos, sacando ropa, documentos y objetos pequeños, mientras grandes muebles y electrodomésticos quedan pendientes por falta de autorización y logística.
El operativo permite ingresos por la esquina de Mirabé y Mafalda, con registro previo, y salida por Labardén; hoy hasta el atardecer y mañana de 9 a 14 horas. La mayoría ya retiró lo básico, pero muchos regresan por segunda vez ante la baja afluencia actual.
Los 2500 afectados de 56 edificios tienen alojamiento en hoteles hasta el próximo miércoles, sin claridad sobre qué pasará después. Familias enfrentan estrés por la incertidumbre, impacto psicológico en niños, mascotas estresadas y vehículos aplastados en el estacionamiento colapsado, con seguros demorando 60-90 días. Algunos temen volver por seguridad, otros insisten en regresar.
El panel destaca complicaciones como el comienzo de clases, costos extras y necesidad de vaciar el edificio para apuntalarlo. Se menciona el plan exitoso del Gobierno porteño de recuperar más de 600 inmuebles usurpados como posible solución habitacional, aunque sin confirmación.
La constructora involucrada aún no detalla compensaciones, dejando preguntas sobre indemnizaciones y juicios pendientes. La situación trasciende el derrumbe, afectando la vida diaria de las familias en medio de la crisis económica.