Se cumple un año de la tragedia en Bahía Blanca que dejó 18 muertos y cientos evacuados por inundaciones en el macrocentro, en calles Corrientes y Las Heras.
Familias trabajan a contrarreloj salvando pertenencias sin luz ni agua potable, mientras nadie ayuda y hay botellones de curiosos comiendo y sacando fotos.
Damnificados relatan falta de colchones, donaciones solo para evacuados y olores en muebles irrecuperables; padres ancianos desalojados por colchones mojados y agua hasta el pecho en viviendas.
El informe usa archivo del noticiero para cronología, mostrando desesperación desde el sábado sin descanso.