Donald Trump exige la rendición incondicional de Irán como condición para un acuerdo y promete trabajar con aliados para rescatar al país del borde de la destrucción, haciendo que sea económicamente más grande y fuerte que nunca, con el lema "Hagamos a Irán grande de nuevo". Esto forma parte de la nueva guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzó con la matanza del líder supremo Ali Khamenei.
En el programa Una Semana en el Mundo de France 24, la periodista Diana Carolina Alfonso critica los objetivos variables de la Casa Blanca, comparándolos con invasiones pasadas como la de Irak, que dejó más de un millón de muertos y un país inviable, y Libia, convertida en un cuartel de esclavitud. Vincula la ofensiva con intereses económicos en Venezuela, donde EE.UU. levantó el veto a la exportación de oro, y acciones para constreñir el Estrecho de Hormuz.
Luis Fleishman, desde Florida, defiende el ataque citando el 7 de octubre, cuando Israel enfrentó cinco frentes financiados por Irán (Hamas, Hezbollah, Yihad Islámica, Siria), el programa nuclear y misiles iraníes que amenazan a aliados como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Señala vínculos de Irán con el régimen chavista en América Latina y organizaciones terroristas.
Gabriel Puricelli, desde Buenos Aires, afirma que Trump fue claro al fijar objetivos: terminar el plan nuclear iraní y derrocar a los ayatolás. Cuestiona el timing y la improvisación en la presidencia "monárquica" de Trump, sin informar al Congreso, y menciona declaraciones de Marco Rubio sobre adelantarse a un ataque israelí.
Los analistas debaten si hay claridad en los objetivos, que variaron de destruir arsenales nucleares a imponer un cambio de régimen leal a EE.UU., en medio de contradicciones sobre la coordinación con Israel.