Donald Trump recibió a Lionel Messi y al Inter Miami en la Casa Blanca, donde lo elogió efusivamente comparándolo con Pelé y destacando sus victorias bajo presión. El presidente número 47 de Estados Unidos alabó a Messi como el mejor jugador del mundo, mencionó que gana a diferencia de otros astros como Ronaldo, y generó incomodidad al hablar de la guerra en Medio Oriente durante el discurso. El equipo campeón de la MLS le regaló una pelota y una camiseta con el número 47.
La foto de ambos sonrientes desató una polémica masiva en las redes, con hinchas enojados por el encuentro y divisiones entre quienes lo ven como protocolar y quienes lo critican. El conductor del programa resaltó la 'gran incomodidad' en las imágenes, donde Trump parecía embelesado por Messi, y mostró videos del evento con subtítulos.
En el panel, estalló el debate: algunos defendieron a Messi como empresario humilde radicado en EE.UU. que cumple con tradiciones oficiales, mientras otros cuestionaron su sonrisa y si le gusta el 'chuleaje'. Hubo cruces picantes, con llamados a no hacer 'grieta', menciones a que Messi no habla inglés y tiene traductor, y risas sobre De Paul sonrojado por piropos de Trump al decir que no hay jugadores feos en Inter.
Mascherano aclaró que fue un acto protocolar tradicional para campeones, concertado hace tiempo para el partido en Washington, y que duró un par de horas conociendo la Casa Blanca. El programa invitó a opinar vía mensajes y redes, destacando la división inesperada por el encuentro.