El primer ministro británico Keir Starmer justificó el envío de aviones Typhoon a Qatar y helicópteros a Chipre como respuesta a los ataques iraníes contra infraestructuras energéticas en el Estrecho de Hormuz.
Starmer enfatizó que Irán busca causar perjuicio económico global atacando instalaciones de petróleo y gas, y que el Reino Unido trabaja con aliados para mitigar impactos.
Aunque insiste en rebajar tensiones mediante negociación sobre la capacidad nuclear iraní, el líder laborista aceptó usar bases británicas para fines defensivos a pedido de Estados Unidos en la guerra contra Irán.