La Armada de Sri Lanka desembarcó en el puerto de Colombo a la segunda tripulación del buque auxiliar naval iraní Iris Busher, que había tenido problemas con su motor.
Imágenes muestran a los marineros iraníes cargando bolsos y maletas mientras abandonaban la embarcación. Posteriormente, los tripulantes fueron trasladados en grupos a un campamento naval en Mwelysara, a 18 kilómetros de distancia.
El episodio ocurre en medio de presiones diplomáticas: Estados Unidos instó a Sri Lanka a no repatriar a sobrevivientes de un buque iraní hundido ni a la tripulación del Busher, según un cable del Departamento de Estado citado por Reuters.
Esto refleja la creciente tensión internacional por la guerra en Irán y su impacto en el sur de Asia.